
Por lo general, no me gusta beber alcohol. No soy abstemio, ya que bebo cuando me da la gana (y aparte es una palabra fea, paso de serlo). En ocasiones contadas y puntuales bebo, pero sobre todo (y repito), cuando me da la gana. Porque las bebidas en como tal sí me gustan (me encantan los mojitos o las caipirinhas, por ejemplo), pero lo que no me gusta es lo que va alrededor del bebercio.
Para hablar de ello, presupondré el exceso cuando hablo de beberlo, ya que es lo habitual. Evidentemente, el alcohol tomado en cantidades moderadas y razonables no es tan asqueroso como lo pinto, y no tiene nada de malo ni me asquea. Como con todo, lo malo es el exceso…
Una de las cosas que odio es que socialmente el ocio nocturno esté asociado en su práctica totalidad al consumo de alcohol y rituales afines a ello, porque hace que me sienta excluído. Y, sobre todo, que la manera de consumirlo sea en cantidades industriales y cuanto más mejor. Que me expliquen qué hay de divertido en ponerse como una cuba si al día siguiente ni siquiera recuerdas lo que hiciste…
Cuando bebo, a mi me gusta disfrutarlo, de una manera pausada y saboreando la bebida.
En prácticamente cualquier evento social el no beber alcohol hace que prácticamente tenga que dar explicaciones y que me miren como a un bicho raro. Hay múltiples razones por las que no me gusta el alcohol, y más tienen que ver con el efecto que he observado que produce en personas cercanas, que con los efectos que produce sobre mi.
No conozco a ninguna persona de la que disfrute más de su compañía estando borracho que estando sobrio. Ni a una sola. Y si lo conociese, probablemente no acabaría entre mis amistades favoritas. El alcohol te atonta, te vuelve bobo, hace que actues como un idiota. No acabo de verle la parte interesante a eso, sobre todo cuando eso está pasando mientras tú ni te enteras en tu tiovivo multicolor. ¿Que te diviertes más estando borracho? Pues quizás deberías considerar el practicarte una lobotomía y hacer permamente el estado de embriaguez inducida.
Hay gente a la que he llegado a ver en condiciones tan deplorables que nunca he podido verlas tal y como las veía antes. El problema, claro, no es encontrarse a alguien una vez seriamente perjudicado. El problema es encontrártelo así una vez tras otra, en lo que para él es una costumbre.
Respecto a los efectos que produce en mi, no me gusta sentirme imbécil y no tener el control de mis actos. Evidentemente, el sentimiento de imbecilidad es algo que se adquiere a posteriori, porque durante la alcoholización severa el mundo es bonito, eres una persona muy interesante y todas las personas te caen bien. Una percepción falsa y adulterada.
Punto aparte se merece el alcohol y el coche. Hay pocas cosas que deterioren tanto la imagen que tengo de una persona como verle coger el coche estando borracho o que hable de ello incluso con orgullo. Será que le tengo mucho aprecio a mi vida y no me gusta la idea de que me mate un energúmeno que no ha sido capaz de tener el criterio de coger un puto taxi, no sé. Y aún me da más asco la idea de poder hacer daño a alguien conduciendo habiendo cogido el coche después de beber, creo que sería algo que no me podría perdonar en la vida.
No puedo dejar de sorprenderme que esta droga sea tan socialmente aceptada, y que se tengan tan subestimados sus efectos mientras se sobrevaloran sus efectos. Cuantos alcohólicos hay sin saberlo…
Creo que esto ha quedado como una especie de batiburrillo infumable, pero es algo que llevaba dentro y tenía que soltar. Quizás suene a talibán antialcohol y antidrogas, y esa en absoluto es mi opinión. Creo que cada uno es responsable de lo que hace, y eso implica que no debería obligarse a nadie a hacer algo que no le gusta.
Actualización necesaria: como siempre digo y ahora confirmo, las generalizaciones son odiosas.
Tras este post se ha dado por aludida gente que nunca tendría que haberse visto reflejada en mis palabras. Pido perdón a todos los que se hayan dado por aludidos, sobre todo a aquellos de mis amigos más cercanos. No quería ofender a ninguno de vosotros, no hablaba de mis amigos sino de gente más lejana que he conocido. Como ya digo en el post, aquellos a los que me refería no creo que llegasen a considerarse amigos míos.
Así que: perdón por generalizar y no ser más específico, y por haberos ofendido (sin querer, repito).